Nombre: Heiko
Vista por última vez en: Madrid, lugar de nacimiento y residencia
Estado civil: inclasificable (definitivamente freak)
Signo del zodiaco: Génimis. Con todas las consecuencias.
Patologías conocidas: Salidismo o “Mal de Heiko”. Adicta al slash. Muy poco recuperable.
De qué se la acusa: creadora, redactora y webmaster de Intruders, por el momento. Al parecer trama nuevas fechorías sola y en compañía de otros.
Adujo en su defensa: "sólo entré a llamar por teléfono".
ANTECEDENTES PENALES:
AÑOS 70: vengo al mundo en la década más hortera que los siglos han visto. En mi casa podías encontrar desde la literatura más escogida hasta la subcultura más delirante (digamos que ahora eso se ha concentrado en el microcosmos que constituye mi cuarto). Había dos cosas que hacía de manera compulsiva: dibujar y leer. El cine empezaba a atraerme poderosamente, sobre todo en su vertiente fantástica-gore-ci-fi. Desarrollo una extraña obsesión por “La Naranja Mecánica”, de Kubrick.
Apuntando maneras:
-Acudo con mi familia al estreno de la primera de “Star Wars” en el cine Cid Campeador. Me regañan porque trato de utilizar el paraguas de mi padre como espada láser. En el autobús de vuelta a casa me lo paso imitando a Darth Vader, para regocijo del resto de pasajeros y fastidio de mi madre.
-Hago grafittis y diversos dibujos en todo tipo de soportes. Incluidas paredes y algunos muebles. Soy regañada con firmeza por mi abuela.
-Durante un viaje en coche estoy a punto de ser lanzada por la ventanilla a manos de mi padre, el cual no soporta que le pida por enésima vez escuchar la cassette de la BSO de “La Naranja Mecánica”.
-Asisto al estreno de “ET El Extraterrestre” en compañía de mi madre y una amiga. Durante las siguientes semanas doy el coñazo pero bien con el tema de los alienígenas. Acabo con dos azotes de más y un montón de posibilidades menos de llegar a ser una persona normal.
-Resultados académicos: geniales al principio, borrascosos entre medias y “vas a acabar fregando suelos” a la altura de 8º de EGB.(Nótese que durante los años 70 y primeros 80 fui la niña más regañada por metro cuadrado de todo Madrid. Los frikis también lloran).
AÑOS 80: mi preadolescencia coincide, gracias a Merlín, con el auge de la literatura fantástica, los juegos de rol y el cine de Spielberg. Empiezo a percibir en mí ciertos rasgos esquizofrénicos: por una parte le doy al frikismo cosa mala; por otra, me vuelco en el estudio de materias que no tienen nada que ver, como arte, música, psicología y filatelia. Tipo Hermione, si. Durante esos años oigo cómo por primera vez se me califica, de manera un tanto naïf, como “rara”. También pinto, pinto, y pinto, pero abandono los muebles en beneficio de soportes más convencionales, como el lienzo.
Delincuente juvenil:
-Se estrena la segunda película de “Star Wars” y me pongo pesadísima para que mi madre me confeccione un traje como el de Boba Fett, el cazarrecompensas.
-Decido hacerme beatlemana con todas las de la ley.
-Empiezo con la obra de Tolkien. También le hago cositas a Lovecraft, y me meto entre pecho y espalda toda la colección de ci-fi de Nebula que mis padres tienen en casa (80 tomos). Al poco tiempo soy una experta en Harlan, Asimov, Heinlein, colonias espaciales y órbitas planetarias.
-Por fin consigo ver “La Naranja Mecánica” en una reposición en un cine de Torrelodones. Gran experiencia audio-orgásmica-visual.
-Resultados académicos: jodidos, pero a la alza.
-Me hago gótica. Voy por el mundo como Robert Smith, tal cual.
-Me compro mis propios cómics y mis propios discos. Me aficiono a la música medieval, barroca y clásica. Pero también a Golpes Bajos, Siniestro Total, Los Nikis, Aviador Dro, Blondie, B-52, Talking Heads y otros como Kortatu o Farmacia de Guardia.
-Soy casi el único ser viviente que entiende de qué coño van las letras de las canciones de Radio Futura.
AÑOS 90: el desmandamiento y el pifostio padre. Década prodigiosa en la que me ocurren mil cosas, a veces todas a la vez. Música indie, festivales veraniegos, cómics y más cómics, segundas, terceras y cuartas partes de “Alien”, fiestas descacharrantes en casas de amigos (y bueno, en realidad donde se terciara) y diversas experiencias psicotrópicas. Primeras exposiciones.
Etapa universitaria (I): empiezo a escribir. Toma de contacto con la asociación de rol de la Autónoma (AspA). Me hago equisófila, o sea, fan de Expediente X, el fandom más frikón que corre por ahí (con permiso de los trekkies). Al cabo de un par de años soy una especie de enciclopedia andante del tema. También compro y consumo todos los libros de Anne Rice: voy a ver “Entrevista con el vampiro” y salgo del cine como si hubiera visto a la Virgen. Unos años después me sucede lo mismo con “Matrix”.Reincidente:
-hago cosplay de Expediente X, como Scully. Me bastó un traje y un arma, el resto me venía de serie. Triunfé.
-decido tatuarme una “X” en el corazón.
-en una de mis fiestas de cumpleaños otros tres beodos y yo estamos a punto de acabar en el cuartelillo. No preguntes por qué: es largo de explicar.
-me envicio con la literatura ciberpunk. Desayuno, como y ceno con W. Gibson.
-en 1996 dos amigos y yo vamos a pasar un fin de semana a La Adrada (Ávila) y acabamos esa misma noche en París, tras 15 horas conduciendo;
-lleno mi cuarto de todo tipo de figuritas y chismes de mis fandom preferidos.
-me dedico a acumular cómics hasta que se me doblan las estanterías por el peso.
AÑO 2000 y SIGUIENTES: Etapa universitaria (II y final): La música española empieza a parecerse a una mierda pinchá nun palo. En general todo parece girar en torno a la música latina, por lo que me deprimo y me cabreo con el universo. Por suerte aún quedan freakactividades por ahí fuera y tiro de ellas para sacudirme la flojera existencial. Empiezo a leer fanfics, pero dentro de mi fandom de entonces, o sea, Mulder/Scully, los únicos het que he leído en mi vida. Sigo pintando y escribiendo, y a veces hasta consigo que me paguen por ello. En una de estas en que estaba buscando algo para leer me encuentro con el slash y salgo corriendo en dirección contraria como alma que lleva el diablo. Pero vuelvo, y cuando me quiero dar cuenta me lo estoy metiendo en vena. Flechazo y comienzo de mis penurias. Al cabo del tiempo descubro el fandom de HP: vuelta a empezar, porque me parece una sandez y no quiero meterme ni a tiros. Pero entonces aparece alguien que me convence para que le eche un buen vistazo. Y se lo echo. Y luego otro más. Y me quedo. Y me engancho como una perra.Best hits delictivos de la década:
-me emperejilo en que tengo que acabar escribiendo como Gombrich o Panofsky. Me sobrevienen delirios de gran investigadora cuyos manuales de arte son recomendados en todas las universidades del mundo. Ya ves tú.
-me hago lomógrafa.
-me hago asidua de ReV (rol en vivo) mitológico
-acabo la universidad, con resultados bastante buenos.
-acabo con la paciencia de mis amigos a base de marearles con todo lo que tiene que ver con el fandom de HP, con resultados inmejorables.
-me hago adicta al slash. Después de dar muchas vueltas por el ciberespacio leyendo aquí y allá, conozco a unos seres que me llevan por el mal camino, atentando contra toda decencia, decoro y sentido común. Encima, escriben de cojones. Y aquí sigo desde entonces.
Mierda. Soy patéticamente freak.