Al principio pensé en una comunidad.Algo en Greatest Journal, por ejemplo, donde blogueo. Un sitio para difundir lo que pensaba e intercambiar los recursos de que disponía con otras personas del mismo e-ntorno journalero. En el verano del 05 había estado elucubrando cómo podría proyectar mi vidilla semanal como slasher a través de un medio que me permitiera, al mismo tiempo, estar en contacto con la gente con la que hablaba más a menudo. Soy de natural sociable (que no gregaria, ojo) y necesito juntarme con otros como yo. Llegó un momento en que para mí no era suficiente hablar de ello en privado, en mi blog o por el Messenger, y no siempre tenía tiempo y medios para andar frikeando en mis comus favoritas.
En eso consistieron mis buenas y modestas intenciones hasta que pensé que, ya metida en juergas, oye, pues por qué no le daba salida a mis conocimientos de diseño de web y me montaba algo a lo grande: más espacio donde largar y más posibilidades para practicar lo que sabía. Un slashzine, por ejemplo. Por no mencionar el hecho de que podría estructurar la información a través de secciones, mediante una especificidad de contenidos que a lo mejor una comunidad no me permitiría desarrollar tal y como yo quería. Por si fuera poco, en septiembre empecé a meterme en serio en el fandom guiri y me di cuenta de lo que tenían por ahí… Merlín. En Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, Holanda… no sólo miles de comunidades, sino cantidad de eventos, recursos, asociaciones, zines, movidas de todo tipo y mucho, pero mucho fandom meeting bajo diversas formas y por medio de distintos canales de comunicación. Me apetecía tener eso, aquí. Quería tenerlo yo.
Total, que cuando me quise dar cuenta estaba dándole vueltas a cuestiones tales como por dónde empezar tamaña tarea, qué secciones contendría, cómo podría diseñarlo, qué hay que hacer para conseguir hosting… pero sobre todo, sobre todo, cómo le iba a vender la burra a mi madre para justificar que pasara tanto tiempo sentada delante del ordenador sin tener internet en casa (ahora ya no padezco de eso, pero muchos saben de mi eterna lucha con el internecio. Ains).
Intruders es el órgano de difusión heikiano por excelencia, y por tanto, es tanto una publicación online, como un medio de expresión personal. He de decir que al no ver un duro por ello ni tener otra intención que la de divertirme haciendo lo que más me gusta, la línea editorial que seguirá Intruders no será otra que la siguiente: la mía. Téngase esto en cuenta a la hora de deambular por aquí. Y, para quienes no me conocen, diré que mi umbral de vicio y depravación supera con creces la CMDR (Cantidad Media Diaria Recomendada) por la OMS. Me encanta el porno, soy muy friki y digo muchos tacos. Las cosas como son.
Así pues, si te parece que en ocasiones esto se pone muy bestia o muy guarro, o todo a la vez, y oye, igual hasta se te ocurre que vaya elemento de cuidado que soy y qué mal ejemplo doy a nuestra juventú: pues te diré que si, que tienes toda la razón. No me descubres nada nuevo: todo eso te lo podría haber dicho yo misma. Si ya me tengo muy vista.
Hey, parece que Tatsuha también lo tiene claro ;-)
Por lo demás, y a modo de declaración de intenciones, he de decir que como miembro de la comunidad slasher creo en la dignidad de lo que hacemos. Bajo mi punto de vista tiene un valor por sí mismo, sin que haya lugar a plantear relaciones subsidiarias con otros tipos de manifestaciones artísticas como la literatura o el arte no-slash. Que el slash y el yaoi son underground, por supuesto, y que sigan así por muchos años (el día que aparezcamos en El País de las Tentaciones a mí me da algo). Pero cuidado: no son expresiones subculturales, sino para-culturales, y constituyen una estupenda muestra de pop-art contemporáneo. Es en lo que yo creo y lo que defiendo. Para mí es uno de los conductos de expresión artística que empleo; pero también un reflejo de lo que soy, un juego y un kink. Todo a la vez *____* ¿De cuantas cosas se puede decir lo mismo?
Somos los freaks dentro de los freaks. Outsiders. Por lo que sé, los más integristas nos odian cordialmente. Los tolkenianos nos colgarían de los meñiques y los fans ortodoxos de J. Killer Rowling nos freirían a crucios.
Pero a Sirius le encantaríamos >;-))
Esto es Intruders. Espero que lo disfrutéis tanto como yo.