Su fantasía favorita
Por Violet Quill
Traducido por Wakatta


Lily Evans tenía un secreto.

No era un secreto particularmente bueno o importante; no era el tipo de secreto que podía, por ejemplo, matar a alguien, o romper un matrimonio (probablemente no, de todas formas) o causar que alguien perdiera su trabajo. Era más bien el tipo de cosa que nunca querrías que tu madre leyera en tu diario, o que no querrías que se te escapara accidentalmente durante el sexo con tu novio.

De hecho era eso lo que había causado el problema.

Porque cuando James Potter se deslizaba dentro de ella lentamente, sujetando sus muñecas por encima de la cabeza, bajó el rostro hacia su oreja, y preguntó:

-Dime tu fantasía más oscura, Lily -Realmente quería decirlo. Estaba allí, en la punta de su lengua, esperando derramarse entre sus besos, como si fuera a salir de su cuerpo con algunas de las duras embestidas.

-Quiero verte follando con otro hombre.

Pero no lo dijo. Se contuvo, sin querer asustarle, sin querer revelar su Secreto... que sentía una fascinación por los hombres gays, que a veces se tocaba a sí misma mientras miraba revistas, que su fantasía favorita era tener a James en sus rodillas con un hombre guapo sobre él... o viceversa. Así que en su lugar dijo la cosa más aproximada.

-A veces fantaseo sobre tríos.

Aprendió, en una rápida lección, que debía ser más específica acerca de esas cosas. Aunque cuando se encontró a sí misma compartiendo una cama con James y Natalie Gentry, una Hufflepuff que también acababa de graduarse, decidió que no podría afrontar ser hipócrita. Además, no fue tan malo, y si James deseaba secretamente verlas a ella y a Natalie montándoselo juntas, no lo mencionó.

La siguiente vez que tuvieron sexo (solos), Lily decidió intentar una nueva estrategia. Tumbándose a su lado con su mano alrededor de su pene, le acarició lentamente hasta llevarle al límite y después se detuvo, una y otra vez hasta que dejarle jadeando y suplicando, sus manos agarrando la cabecera de hierro forjado.

-Quiero escuchar tus fantasías -susurró en su oído, haciendo una pausa para introducir su lengua dentro.

-Oh, sí, uugh -gruñó.

-Apuesto a que te encantaría verme follada por otro tío, ¿no? -hizo un movimiento brusco con su mano, y él boqueó en busca de aire.

-Dios, sí, joder, me encantaría verte con una polla en tu... joder, Lily, deja que me corra, estoy...

Era todo lo que necesitaba escuchar. Con otra embestida de sus caderas, se corrió, pegajoso y gruñendo, encima de su mano.

Después de eso, convencerle no fue muy difícil... después de todo, ella lo había hecho para él, ¿y no sería realmente excitante? Era su sugerencia acerca de la tercera persona la que parecía molestarle.

-Pero Natalie no era tu mejor amiga -protestó-. Tendremos que ver a Sirius todo el tiempo después de esto. ¡No quiero saber qué expresión pone cuando se corre!

-Sabes cuál es mi expresión cuando me corro -señaló Lily.

-¡Pero eres una chica!

Se encogió de hombros.

-Sé qué aspecto tienes cuando te corres. Y a pesar de eso, todavía te encuentro muy sexy -sonrió y acarició con su dedo la punta de su nariz.

-Pero no quiero encontrarle sexy. ¿Por qué tiene que ser Sirius?

Ahora era el momento de mencionar el hecho de que sus fantasías ilícitas a menudo le incluían a él. Sin mencionar las historias que las otras chicas Gryffindor le habían contado sobre cómo era en la cama. Por suerte, si había algo más en lo que Lily destacaba, era en diplomacia.

-Sirius es el otro tío que sé que es lo suficientemente aventurero para considerarlo... y no me gusta la idea de confiarle mi cuerpo a alguien a quien no conozco.

-Pero... -James sonaba derrotado, y Lily casi podía leer la inseguridad en su rostro. Probablemente había escuchado algunas de las historias acerca de las proezas de Sirius-. ¿Qué hay de Remus?

Lily sonrió.

-Estaría bien para mí, cariño, pero para empezar, tengo el presentimiento de que escaparía a la vista de unas tetas desnudas, y segundo, imagino que estarás menos a gusto con alguien...

-¿Mariquita? -James suspiró-. Supongo que tienes razón Al menos no tengo que preocuparme porque Sirius intente... ya sabes.

Lily fue muy cuidadosa de no decir nada acerca de eso.

-Pero, entonces... -James titubeó, subiéndose las gafas, un hábito nervioso que ella había aprendido a reconocer-. No me gusta la idea de Sirius... contigo. Es incluso peor que si fuera alguien a quien no conociéramos bien.

Lily puso delicadamente una mano sobre él.

-Hey. Sabes que te quiero, ¿verdad?

-Por supuesto -él sonrió.

-Entonces, ¿qué tal si creamos una regla? Si Sirius viene a nuestra cama, una noche, sólo para ver cómo es... sin que se lo haga conmigo.

-Pero cómo...

-Hay otras formas de hacer un trío que no incluyan a Sirius introduciendo su pene en mí -señaló Lily, acariciándose el pelo justo de la forma que a él le gustaba.

Y así es cómo Lily se encontró a sí misma, algunos días más tarde, con sus manos y rodillas sobre la cama adoselada de Sirius, su boca cerrada firmemente alrededor del pene de Sirius mientras James estaba posicionado detrás de él, entrando y saliendo lentamente, premeditadamente.

Se sentía jodidamente increíble.

-Oh, dios -gruñó Sirius, echando la cabeza hacia atrás hasta que el pelo negro rozó sus hombros-. Se siente fantástico. Y Lily... joder, Lily, estás tan caliente. ¿No lo parece, James? Mirar cómo la follan mientras me la chupa... maldición, es como estar en mitad de una peli porno.

Aparentemente las historias acerca de la afición de Sirius por las charlas guarras no habían sido exagerados. James había estado reticente a unirse, pero parecía que cuanto más cerca se acercaba al orgasmo, más se alejaban sus inhibiciones.

-Oh, sí -jadeó, enterrando aún más sus manos en la cintura de Lily, y ella gimió como agradecimiento-. Lily es jodidamente increíble. Y es tan buena chupándola... dios, tiene buen aspecto incluso ahora.

Lily pensó que podría morir de lo maravillosamente bien que se sentía, y barrió con su lengua experta el pene de Sirius, escuchando su respiración alterada y sintiendo una oleada de satisfacción.

-¿Es tan estrecha como parece? -preguntó, sus dedos enroscados en el aire, sin sujetarla, sin empujarla, simplemente alentando.

Para hacer honor a James, hay que reconocer que no le recordó a Sirius que no iba a comprobarlo por sí mismo.

-Dioses, sí -empujó más fuerte, más profundamente, sus testículos descansando contra sus nalgas mientras ella gemía en el pene de Sirius-. Tan estrecho, tan húmedo, tan...

Sirius de repente dejó escapar un grito estrangulado y se derramó caliente y salado en su garganta, sus manos ahora tirando en su pelo lo suficientemente fuerte para que le hiciera daño, pero ella no le importó, especialmente cuando miraba arriba para ver la expresión de puro deseo en el rostro de James.

Sirius se derrumbó desde su posición y se deslizó por la cabecera hasta la cama, sus labios dirigiéndose al cuello de Lily.

-Joder, eres buena en esto. Deberíamos haberlo hecho hace mucho tiempo -miró a James que se había quedado parado en sus movimiento, habiendo estado tan inmerso en observar el orgasmo que había olvidado seguir follando a Lily- ¿y ahora qué? -preguntó Sirius, sonriendo.

Lily estiró el cuello para besarlo, sabiendo que ella todavía sabría a su corrida, pero cuando abrió la boca y su lengua se introdujo dentro, gimió de una forma que ella consideró alentadora.

-Sirius -respiró después de romper el beso-. ¿Por qué no me lames mientras James está follándome?

-Será un placer -gruñó él.

James aparentemente accedió al requerimiento, saliéndose de ella y poniéndola sobre su espalda, abriendo sus piernas de forma que podía introducirse dentro de ella mientras seguía arrodillado y manteniéndose erguido. Sirius dio un gruñido apreciativo y se sentó cerca de ellos, su boca situada sobre el pelo rizado y rojo entre las piernas de Lily.

Lily tomó aire bruscamente, su cuerpo tensándose de la increíble sensación de tener un pene dentro de ella mientras una lengua lamía en círculos sobre su clítoris. Joder, incluso olvidando su fantasía sobre los hombres gays; esto claramente había valido el esfuerzo... nunca había pensado que esas sensaciones fueran siquiera posibles.

James no decía nada salvo un ocasional gemido; aparentemente era menos hablador si Sirius no le alentaba, y Sirius actualmente estaba ocupando su boca en otras cosas.

Lily bajó una de sus manos hacia su pelo, urgiéndole a ir más abajo. Hasta el momento había sido capaz de esquivar la verga que estaba entrando y saliendo de ella, pero cuando ella le empujó abajo, más abajo... fue imposible. Pronto su lengua estaba lamiendo el pene de James al igual que lo había hecho con su clítoris.

Observó el rostro de James cuidadosamente mientras pasaba de la conmoción a la excitación, y sintió un repentino triunfo, especialmente cuando las embestidas no se detuvieron, sino que se hicieron más profundas.

Ella todavía no se había corrido, así que le tomó una gran cantidad de autocontrol hacer lo que que hizo al momento siguiente: poner su mano en el pecho de James y apartarle cuidadosamente, deslizándose hacia atrás y sacando su pene, dejándolo solo con la lengua de Sirius.

Hubo un momento de indecisión, un segundo donde Lily estuvo segura de que el experimento era un fracaso y simplemente iban a apartarse, pero en su lugar... miró con atención como Sirius volvía a sacar la lengua, si acaso más ligeramente, y recorría con ella la longitud del pene de James.

James gimió, su rostro contorsionado en algo entre la confusión y el placer, y entonces éxtasis mientras Sirius engullía la totalidad de su pene en su boca. Las manos de James, que ya no estaban en la cintura de Lily, rasgaron las sábanas de su lado, y jadeó ruidosamente, sus ojos encontrándose con los de Lily sólo un segundo antes de que una de sus manos se adelantara y agarrara el pene flácido de Sirius.

Lily podía escuchar el gruñido de Sirius, incluso aunque estaba amortiguado por la verga que había en su boca. Observando a los dos, sintió cómo se le secaba la boca, y la necesidad humedeció sus piernas y la hizo retorcerse con incomodidad. Finalmente se introdujo un dedo, recorriendo en círculos con el pulgar sobre el clítoris mientras observaba a Sirius chupando el pene de James, James masturbando a Sirius.

Se corrió al mismo tiempo que ambos lo hacían, mecida por las oleadas de sus gritos, dando un salto mientras sentía espasmos alrededor de sus propios dedos. Cuando los chicos se derrumbaron sobre la cama, James la miró con expresión de disculpa.

-James -jadeó, mirándole-. Ha sido tan caliente. Dios, te quiero.

Él dejó escapar el aire, sonriendo, y cuando Sirius se giró hacia ellos su expresión fue de impúdica lujuria.

-Lily, simplemente está mal que hayamos tenido más orgasmos que tú -dejó atrás a James en la capa y enteró su cabeza entre las piernas de Lily sin advertencia alguna.

Ella dejó escapar un grito ahogado que se convirtió en un gemido cuando se dio cuenta de que las otras historias sobre las proezas de Sirius habían sido exageradas. Pero aún... ella quería...

-James -susurró-. Dios, eso ha sido tan... pero quiero... joder, verlo...

Sirius de repente hizo una pausa y levantó la cabeza para mirarles. Y entonces, sin una palabra, simplemente asintió, y siguió con su tarea. James pareció incluso más nervioso, pero Lily sonrió alentadoramente y se alcanzó una botella de loción que estaba junto a la cama. Entonces fue repentinamente interrumpida por la cuchillada de placer recorriendo su cuerpo cuando dos dedos se introdujeron en ella.

-¡Oh, joder, Sirius! -gritó-. ¡No aún! No..., oh dios, voy a correrme, no estamos... oh dios. ¡No pares! ¡Oh dios!

Agarró el pelo de Sirius mientras el orgasmo la recorría, sus ojos aún clavados en los de James, que había reaparecido tras Sirius con sus dedos cubiertos en loción.

Sirius ni siquiera hizo una pausa tras el orgasmo, simplemente hizo más lentos sus movimientos y se movió con embestidas cuidadosas, y Lily se mordió el labio, preguntándose si podría tener otro orgasmo después de todo. Pero tan pronto como vio a James presionando la entrada de Sirius con un dedo, sintió un repentino escalofrío de excitación.

Sirius se quedó rígido, y ella le revolvió el pelo suavemente, besándole la frente.

-Vas a estar tan bueno... -le murmuró-. Dios, no tienes ni idea de lo mucho que he esperado para ver esto.

Él gimió ligeramente mientras ella sentía las vibraciones golpear el interior de sus muslos. Sobre ellos, James se mordía el labio mientras dos dedos se deslizaban dentro y fuera de las nalgas de Sirius, y utilizaba la otra mano para lubricar su pene con la loción. Miró a Lily.

-Hazlo -susurró ella-. James...

Ella sintió el gemido de Sirius mientras James se deslizaba lentamente dentro de él, y vio la expresión de deseo de James mientras lentamente se follaba a su mejor amigo. La lengua de Sirius continuó lamiendo su clítoris, aunque ella pensó que podría correrse sólo con la visión.

Estaba contenta de que James ya hubiera tenido un orgasmo, porque parecía que aquello iba a durar para siempre, y al tiempo que los dedos de Sirius empujaban al mismo ritmo que los gruñidos de James, sintió otro orgasmo inundándola.

Sin esperar a que Sirius hiciera otro movimiento, se apartó de él y cogió su rostro entre sus manos, presionando sus labios. Le forzó a abrir la boca y se saboreó a sí misma allí dentro, sintiéndole geminar en su boca, besándole más y más profundamente, queriendo absorber toda la energía de las embestidas de James. Entonces escuchó a James aullar, y de repente todos se habían dejado caer sobre la cama, una maraña de miembros sudorosos... imposible decir dónde acababa uno y empezaba el otro.

A todos les tomó unos minutos recuperarse, y Lily fue finalmente la primera en hablar.

-Wow -dijo.

James y Sirius levantaron ambos la cabeza, con aspecto aturdido.

-Sí -dijo Sirius.

-Wow -James presionó sus labios en la garganta de Lily.

-Sólo una aclaración -añadió Sirius, aclarándose la garganta- esto no nos hace mariquitas, ¿vale?

Lily se las apañó para disimular una sonrisa.

-Por supuesto que no -aseguró- esto no te hace en absoluto gay. Sólo me hace a mí una mujer muy feliz.

-Bueno, si hay algo en lo que Sirius Black es bueno, es en hacer a las mujeres felices -sonrió.

-En ese caso -James se sentó e hizo que Lily se sentara en su regazo-. Deberíamos hacerlo de nuevo.

Y entonces fue cuando ella decidió que él era definitivamente el hombre con el que iba a casarse.


 

 

 

Fin

 

James/Lily/Sirius

Rating: Muy NC-17

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