- Sí, Tom, enseguida estoy. Solo quiero mirar mi e-mail. - Las imágenes aparecieron demasiado rápido y Dan lanzó una exclamación al ver los retoques fotográficos de él y Tom en varias posturas comprometedoras. Le escuchó moviéndose tras él y la respiración profunda que le decía que las había visto. Después de un momento de estupefacción, Dan cerró la ventana. Tenía la cara demasiado roja como para volverse y mirarle.
- ¿Sabes? Estoy… uhm… muy cansado, así que voy a… uhm… eso. Te veo luego, Dan. - Tom recogió sus cosas y salió de la habitación.
No pasaría la noche allí.
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Dan estaba entusiasmado por el hecho de que la clase hubiera acabado al fin. No solo porque ya había terminado con geometría por esa semana, sino porque se las había arreglado para conseguir que Tom le llevara a casa. No había hablado con él en condiciones quitando lo relativo al trabajo desde “el incidente”. Tom empezó a echarle sentido del humor cuando pillaron a los extras bromeando sobre ello y lo único que hacía era reírse.
Aún quedaba otro año más para que Dan pudiera conducir, pero tenía la intención de aprender y hacerse con un BMW, sabiendo cómo le fascinaban a Tom. Eligiendo entre sus intereses sobre pesca y coches, Dan veía el segundo como el más accesible. Quitando eso, quería un coche en serio, a pesar incluso de sentirse a gusto al relacionarse con los conductores. Contaban las mejores historias.
Golpeando la puerta de la caravana, Dan se quedó de pie cambiando nerviosamente de un pie a otro, practicando lo que iba a decir. Había aprendido a ser un buen actor y su papel era importante. Quería volver a ser amigo de Tom, especialmente porque le habían negado la amistad con su ayudante de camerino y su peluquero gracias a la prensa. A Rupert no parecía hacerle gracia y Emma… bueno; tenía pareja formal y no tenía tiempo libre.
- ¡Pasa!
Dan oía la ducha desde fuera, pero le sorprendió un poco que Tom le dejara pasar mientras estaba en ella dado lo molesto que supuestamente había estado por lo que implicaba que estuvieran allí juntos. Pero era peor quedarse ahí delante de la caravana, así que entró y se sentó en el sofá de vinilo marrón. Sobre la mesa frente a él estaba el iPod de Tom. Lo cogió y al encenderlo se vio enfrentado a demasiados bajos y batería —rap. Ugh.
- Lo siento, las luces se fueron al traste y tuvimos que hacer tomas extra. Desde la primera hasta la última jodida toma. - murmuró Tom mientras cerraba el agua y descolgaba la toalla de la puerta de plástico translúcido.
- ¿Has leído El Príncipe Mestizo? Saldrás en casi toda. - Dan intentaba apartar la vista de la ducha. El plástico era estriado y no iba a ver nada aún queriendo, y no quería, por supuesto, porque ambos eran chicos.- La verdad es que sí. Los leí todos durante el verano. Pensé que ya iba siendo hora, ¿no? Especialmente ahora que Malfoy parece tener algún propósito real aparte del de ser el malo cómico. - Tom entró en la habitación con el pelo mojado y una toalla blanca alrededor de la cintura.
Dan se descubrió a si mismo mirando cómo una gota de agua se deslizaba del pezón de Tom hasta su ombligo y… entonces apartó la vista, tratando de controlar su sonrojo. Aquello no estaba saliendo como había planeado en absoluto.
- No lo he leído aún. Aunque he oído que Snape mata a Dumbledore y que Harry está obsesionado con Malfoy.
- Sí, es menos angustioso quitando la parte donde Dumbledore muere, - Dijo Tom mientras tenía la decencia de moverse al área de la cama para cambiarse de ropa. Corrió la cortina para ello. - Espero que te haya dado tiempo a salirte del papel. No quiero tenerte atosigándome en el coche.
Aclarándose la garganta, agradecido de que Tom no se hubiera dado cuenta de su mirada lasciva, Dan se levantó y se giró para mirar por la ventana de la caravana, como si quisiera demostrar que no tenía ningún interés en absoluto en ver nada más de Tom —aunque estuviera oculto tras la cortina de todos modos.
- Sí, sí, he tenido tiempo suficiente y una clase de geometría, que podría haberme puesto aún más emo, así que mejor sé amable conmigo.
Tom se rió por lo bajo y salió de detrás de la cortina con unos vaqueros y una sudadera blanca, como si fueran su uniforme.
- Si empiezas con eso, te llevaré a rastras de pesca.
- ¿Y me obligarás a escuchar hip hop?
- Es mi coche, yo elijo la música. - Tom cogió las llaves y guiñó un ojo. - Pero podemos ponerla baja para comodidad del famoso si así lo desea.
Dan se sonrojó por el guiño y más aún por la burla.
- No, eso no… no soy… tú has salido en más películas… yo sólo… eh…
Tom abrió la puerta y esperó que Dan saliera; tenía una sonrisa malvada y agitaba la cabeza.
- Sólo te estaba tomando el pelo.
- Serás gilipollas… - Dijo Dan mientras se rozaba con Tom al pasar junto a él. Le vio cerrar la puerta y volverse con una ceja arqueada.
- Tuuu, tuuu, ¿ese es el lenguaje que te enseñan en geometría?
El diálogo fácil le resultaba confortable y a la vez le crispaba los nervios. Después de no haber hablado durante tanto tiempo, era raro encontrarse cómodo tan rápido. Pero tampoco podía decirse que hubieran tenido una pelea de verdad.
- Bueno, hace tanto tiempo que tú ibas a clase; te sorprendería la cantidad de avances que ha tenido el sistema educacional.
Tom le golpeó el hombro y empezó a guiarlo hasta el parking.
- Ah, sí, estoy seguro de que han descubierto todo tipo de cosas en dos años. Nuevos planetas, la gravedad… ¿el eslabón perdido?
- Tampoco lo sabrías, ¿no? Has estado tan ocupado pescando y conduciendo que apuesto a que te has perdido muchas cosas. - Dan rodeó el BMW que se había iluminado en cuanto Tom apretó el botón del mando a distancia y se quedó en el lado del pasajero.
- Hablas como una novia celosa. - Tom se metió en el lado del conductor y encendió el contacto. Se fijó en Dan mientras se ponía el cinturón. - También te sonrojas como una chica.
- ¡No estoy sonrojado! - Volvió la cabeza hacia el costado para que Tom no pudiera ver el rubor escarlata en sus mejillas, el cual se reflejaba en la ventanilla del coche. Éste se rió por lo bajo y rodó los ojos.
Se mantuvieron en silencio mientras salían del aparcamiento, Dan fijándose en el sistema tan familiar de árboles y puertas por el que tenían que pasar. Irse siempre era más fácil que llegar, puesto que siempre tenían que demostrar y asegurar que eran quienes eran y que no se trataba de ningún espía, periodista o cualquier obseso loco. Antes de que Dan reuniera el valor para hablar de nuevo ya estaban en la autopista.
- Yo… siento que no hayamos hablado en tanto tiempo.
La M25 parecía estar hecha un desastre, y la conversación estaba destinada a acabar de igual manera. Tom asintió.
- No pasa nada, Dan. Es solo que fue algo extraño. No tenía ni idea de por qué me enseñaste aquello.
- No lo hice aposta. Simplemente estaban en mi email. Tosser pensó que sería divertido enviármelas. No sabía que estuvieran ahí y entonces… allí estaban.
En mitad del diálogo, Tom le lanzó una mirada crítica y de nuevo se centró en la carretera.
- Ah.
Dan intentó deducir por su aspecto lo que había querido decir, pero tenía cara de algo entre impávido y confundido.
- No sabía qué decirte después de eso. A saber qué habrás pensado…
- Sí… - Tom pareció distante de nuevo, concentrado en seguir la línea de luces de freno frente a ellos.
- Me encantaría que fuésemos amigos de nuevo; especialmente si vamos a pasar tanto tiempo juntos durante la próxima película. - Dan jugueteó con el botón de la ventanilla, bajándola hasta la mitad antes de volver a subirla. El humo de la autopista le dio ganas de estornudar, así que dejó de perder el tiempo con aquello.
- Aún no han anunciado el reparto. - Tom le lanzó una mirada reprobatoria por estar jugando con la ventanilla y luego avanzó un poco con el coche, ya que el tráfico se había descongestionado ligeramente.
- Lo sé, pero ¿de verdad piensas que nos sustituirían? ... a no ser que no pienses volver.
- Volveré si quieren que vuelva. No es algo que me quite el sueño, la verdad.
Dan se giró más hacia Tom y miró su perfil en la oscuridad del coche.
- ¿De verdad dejarías todo y te dedicarías a pescar?
Tom encendió las luces y se encogió de hombros.
- Esa es la idea de momento. Tengo mucho dinero ahorrado, así que podría hacer un montón de cosas. El objetivo de todo el mundo no es salir en las portadas de revistas para adolescentes.
- ¡Ese no es mi objetivo! - Dan se dio cuenta de que se había vuelto a sonrojar, aunque esta vez se sentía irritado por lo que implicaba, a pesar de tener su parte de razón. Claro que quería ser popular y famoso.
- Sé que no puedes evitarlo, - dijo Tom con un tono de voz suave. Soltó el cambio de marchas para palmear la mano de Dan, pero en lugar de eso le dio en el muslo. La apartó en seguida. - A ti sí que te gusta, a mí no.
A Dan le sorprendió ese contacto desenfadado y se le aceleró el pulso. Se volvió de nuevo. No habría sido bueno para el otro ver cuánto le había afectado aquello. Ni siquiera sabía qué significaba.
- Supongo que sí. Me gusta que me hagan fotos y conocer a gente nueva.
- Me gusta conocer gente, pero las fotos se pueden ir a la mierda. - Tom le dedicó una sonrisa rápida y guiñó un ojo. - Eres más adecuado para ser el “chico mono” que yo. Prefiero ser el “chico malo”. Me da más libertad para hacer lo que quiero.
- Entonces ya está.
No habían podido moverse desde hacía minutos y a su alrededor algunos coches habían apagado el motor. Tom bajó la ventanilla y sacó la cabeza.
- Mierda, un accidente. - Suspiró y apagó el motor. - He llegado a estar aquí atrapado un par de horas otras veces. Espero que no tuvieras planes.
- No, sólo quería ver la tele e irme a la cama. - Dan intentó no sonreír ante el hecho de estar allí inmovilizados. Se apoyó sobre el costado y echó hacia atrás el asiento para poder prestarle total atención a Tom.
El otro le miró, sonrió y se puso de lado, pero dejó el asiento tal y como estaba.
- Fui un gilipollas aquella noche, lo siento. Solo estaba algo impresionado. Pensé que…
- Ya. No, no pasa nada.
- ¿Piensas sobre ello?
- ¿Lo de aquella noche? - Dan buscó una postura un poco más cómoda y se soltó el cinturón.
- No, sí, no lo sé. Hay más en Internet ahora, ¿sabes? - Tom también se soltó el cinturón y apoyó la mejilla sobre el cabecero.
- Sí, bueno… he visto algunas.
- ¿Las has buscado tú? - La expresión de Tom era difícil de ver en la oscuridad. Dan maldijo para sus adentros por no encontrarse bajo una de las farolas.
- A lo mejor, - dijo Dan suavemente. - ¿Y tú?
Tom no respondió. El silencio hizo que Dan se preocupara por si se había equivocado. La respuesta había sido honesta, pero quizás Tom no estaba preparado para esa honestidad. Deseó que el tráfico empezara a avanzar de nuevo porque así podría llegar a casa y alejarse de ese silencio incómodo. Había confesado demasiado.
- Sí, - dijo Tom débilmente.
- ¿Por qué?
El sonido de motores arrancando interrumpió lo que fuera a responder y le hizo pegar un bote. Apresurándose a sentarse bien, se abrochó el cinturón y giró el contacto de nuevo. El tráfico empezó a avanzar otra vez y Tom se centró en conducir.
Dan odiaba el haberse quedado sin respuesta. Quería interrogarle más, pero tenía miedo de romper la frágil paz que parecían haber establecido. Se giró hacia la ventanilla y miró las luces de la autopista pasar hasta que llegaron de vuelta a la civilización.
Tom dejó a Dan a la entrada de su casa después de haber sido dirigido directamente hasta allá por medio de gesticulaciones e indicaciones lacónicas de “izquierda” y “derecha” por su parte. Paró el motor y el otro le miró confundido. A Dan le sorprendió que detuviera el coche allí, creyendo que le echaría de una patada nada más llegar. Pero el coche estaba quieto y apagado.
Vio la expresión seca del rostro de Tom transformarse por completo hasta algo más, algo que Dan no comprendía. Tom se giró hacia él y le alcanzó la mejilla para deslizar su dedo por ella. Sujetándole la barbilla con el dedo índice, le atrajo y cerró los ojos.
Dan inclinó la cabeza, sus ojos aún abiertos. Ya le habían besado antes, pero nunca un chico. Sintió un acceso de pánico pero se deshizo de él, demasiado sorprendido y curioso como para dejar pasar aquel momento. Podría significar no volver a hablar con Tom si tomaba su experiencia previa como advertencia, pero al menos tenía que intentarlo. O eso es lo que se dijo a sí mismo.
Los labios de Tom eran suaves y cálidos, pero indudablemente masculinos. La barbilla de Dan se frotó contra un rastro de barba cuya aspereza encontró sorprendentemente erótica. Eligiendo un lado, inclinó la cabeza y abrió los labios para dejar pasar la cálida humedad del aliento y la boca de Tom – ácida y dulce – en cuanto sus lenguas aterciopeladas se acariciaron.
Quiso que durara más, pero después de un momento, el cuerpo de Tom se tensó, su lengua se quedó quieta y se apartó, secándose la boca después. Tom evitó como pudo mirarle a los ojos,
- Uhm, te… uhm… ¿te veo mañana, entonces? A primera hora y eso.
Dan le miró incrédulo y se volvió a sentar bien.
- Eso es. A primera hora. - Esperó a que Tom dijera algo durante un momento más, lo que fuera sobre lo que acababa de suceder y que había terminado inesperadamente, tal como había comenzado. Abrió la puerta. - Hasta mañana, - dijo Dan, y cerró de un portazo.
Continúa en Esfuerzo en vano
RPS Dan/Tom
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