Te necesito
De Pink Rabbit
Traducido por Joanne Distte
- Beta, Nagaira

Todas las noches pido tu perdón.

 

Lucius Malfoy buscó una posición más cómoda en el sillón. Su túnica se le antojaba demasiado apretada, demasiado calurosa para el aire cálido de verano. Se levantó y anduvo sigilosamente hasta detenerse frente a una de las grandes ventanas. Corrió las cortinas y abrió una en silencio. El aire frío de la noche le golpeó en la cara caliente y acarició sus mejillas encendidas. Afuera todo estaba oscuro y el único sonido que se podía escuchar era el grave croar de las ranas que vivían en el estanque cercano.

Las nubes cruzaron perezosamente el cielo dejando a la vista la luna llena. Lucius entornó los ojos contra la clara luz blanca. Un suave gemido le hizo volverse. La luz de la luna caía sobre la cama de doseles que tenía detrás, iluminando la cara de su hijo dormido.

Draco Malfoy volvió a gemir en el sueño y se giró para evitar la luz. Descansó de lado con la sábana sobre la cara, volviendo a recuperar la respiración acompasada que Lucius conocía tan bien.

Lucius cruzó la habitación tan silencioso como una sombra y se sentó en el borde de la cama, con cuidado de no molestar a Draco. Se quedó ahí un instante, mirando dormir a su hijo, escuchando su respiración. Después alargó la mano y apartó la sábana del cuerpo de Draco. El chico gruñó mientras la sábana se deslizaba por su cuerpo desnudo, pero esa fue toda su reacción. Lucius tiró la sábana al suelo y tuvo que apartar la mirada un segundo para conseguir estabilizar los latidos de su corazón.

Volvió a mirar.

Draco se había enroscado en la cama; sus rodillas casi tocaban su barbilla, su espalda arqueada vuelta hacia Lucius. Lucius siguió la línea de la columna vertebral de Draco con sus ojos, comenzando desde donde empezaba a marcarse, bajo el pelo blanco alborotado de Draco, y siguiendo todo el camino hasta donde terminaba justo encima de las pálidas nalgas.

Draco...

Amablemente, Lucius se metió en la cama, tumbándose a su lado. Aspiró intentando captar el olor del pelo y del cuerpo del chico, sintiendo que la esencia despertaba sus sentidos. Una sensación cosquilleante surgió en su entrepierna y se extendió rápido por el resto de su cuerpo. Lucius dejó que su mano recorriera con suavidad el estrecho hombro de Draco para ir bajando hasta llegar a su fina cintura. Con un rápido movimiento, Draco le encaró. Todavía en su sueño, buscó instintivamente la parte delantera de los pantalones de Lucius. Los dedos se movieron rápidos, casi desesperados, y un escalofrío recorrió a Lucius. La sensación de los fríos dedos de Draco contra su piel hizo que la sangre bajase hasta el abdomen y su polla fláccida pronto estuvo dura.

Los dedos de Draco se detuvieron, agarrando la erección pulsante de Lucius. Con cuidado para no mover los dedos de Draco, Lucius se desvistió. Era un alivio despojarse de la ropa cálida y apretada. Metió la mano entre los brazos de su hijo y empezó a acariciarle la polla ya medio erecta. Draco gimió con suavidad, mordiéndose el labio, sus ojos aún cerrados. Dejó de agarrar la polla de Lucius y se giró hasta quedar tumbado boca arriba. Lucius lo siguió, poniéndose directamente encima del chico, descansando el peso en sus brazos extendidos. Su cuerpo eclipsó la luz de la luna, dejando a su hijo entre las sombras. Draco empezó a lloriquear, gimiendo y moviéndose nerviosamente. Lucius se incorporó, descansando en sus rodillas.

Con un súbito movimiento Draco se sentó y antes de que Lucius pudiera reaccionar, Draco cerró sus labios en torno a la polla de su padre. Lucius gimió con una mezcla de lujuria y sorpresa cuando Draco succionó ansiosamente, sus manos agarrándose desesperadas a las caderas de su padre. La mente de Lucius se dispersó, su cuerpo entero recorrido por los espasmos, insensibilizando todas las fibras de su ser.

Lucius alargó la mano y agarró dos mechones del pelo de Draco, haciendo que el chico gimiera audiblemente. Draco empezó a masturbarse, su polla ahora completamente erecta, siguiendo el ritmo de los húmedos sonidos de succión.

Los gemidos de Draco hicieron a Lucius sentir una tensa y familiar sensación en su estómago, un nudo a punto de explotar.

-Para -respiró con voz apagada. No hubo reacción-. ¡Para ya!

Lucius se empezó a desesperar. Sin reacción. Atrapado en otro mundo, Draco parecía inalcanzable.
-¡DRACO, PARA!

Con un movimiento violento Lucius empujó a su hijo de espaldas contra la cama. La mirada en los ojos de Draco, ahora bien abiertos, no era asustadiza, sino tensa. Lucius fue hacia él, obligándole a separar las piernas para meterse dentro. Aún estaba húmedo por la saliva y el líquido preseminal. Draco hizo un sonido entre sollozo y gemido.

Una y otra vez, el cuerpo de Lucius colisionaba contra el de Draco en fuertes, cortas embestidas. Ni siquiera sintió cuando el orgasmo de Draco le dio en el estómago, dejándole la piel mojada y pegajosa.

Con una última embestida Lucius se corrió, derramando su semilla en el cuerpo del otro. Se dejó caer sobre las sábanas al lado del chico. Draco se volvió y se enterró en el abrazo de su padre, temblando y llorando. Siempre lloraba.

 


Todas las noches pido tu perdón... Lo siento.


Fin

Lucius/ Draco

Rating: NC-17

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