Ficción

¿El mal es atractivo? Sí, creo que es una gran verdad. Harry ha visto al tipo de gente que se agrupa en torno a este carácter malvado. Creo que todos consideramos que el acoso en la escuela es atractivo. Porque si no puedes ser su amigo, estás a salvo. Ésta es solo una pauta. La gente más débil, eso parece, quieren esa gloria reflejada. Yo intento explorar eso.” J.K. Rowling.

 

¿Qué tiene el acoso que le hace tan atractivo? ¿El poder? Nuestra cultura es esquizofrénica. Mientras defendemos los valores Cristianos de humildad y ponemos la otra mejilla, la mayoría de nosotros admira el poder incluso cuando éste es una expresión de “maldad”. La habilidad de infligir dolor es indudablemente una muestra de poder. Una clase de dolor que es devastador y fácil de hacer es aquél que juega con la autoestima de la gente. La mayoría de nosotros tenemos cicatrices, aspectos de nosotros mismos que no queremos mirar muy de cerca. Alguien que sabe cómo restregarnos por la cara esa parte nuestra puede ejercer un gran poder sobre nosotros. El verdadero acoso es una forma de magia negra. Aquellos que lo usan creen, ya sea conscientemente o no, en las palabras del Profesor Quirrel, “No hay bien ni mal, sólo hay poder, y personas demasiado débiles para buscarlo.”

Busquemos a nuestro acosador favorito, Draco Malfoy, y examinemos las formas en las que ejercita su poder sobre los “chicos buenos”. Se ha acostumbrado a saber qué botones pulsar para sacudir la autoestima de sus oponentes. Con Ron Weasley, es fácil. Todo lo que tiene que hacer es recordarle a Ron que su familia es pobre. Ron podría usar su propio poder aceptando la simple verdad de que es pobre. Realmente, es tonto pensar mal de uno mismo o de su familia solo porque no tiene tanto dinero como otros. Si Ron pudiera entender del todo la estupidez de sus convicciones, Draco ya no podría usar esta particular arma sobre él. Pero no lo entiende. Cuando Ron entra en el equipo de Quidditch, Draco explota su falta de confianza. Simplemente hablando un poco mal, prácticamente pone a Ron en un trance en el cual no sólo controla la autoestima de Ron, sino también su habilidad para actuar con eficiencia. Al menos, al final supera esta arma.

Los esfuerzos de Draco no tienen tanto éxito a la hora de meterse con Hermione. No se cree eso de que un “sangre sucia” es una persona inferior así que el uso de esta palabra no le hace daño. Sus ataques hacia Harry utilizan las cicatrices en la psique de Harry, creadas después de años creciendo en una casa en la que se le trataba como a un animal. Es consciente de que es un ser humano pero en el fondo, no se lo cree del todo. ¿Cómo puede serlo cuando sus recuerdos más vivos eran de constantes desprecios?

Otro acoso que encontramos en Harry Potter es, de entre todos, al padre de Harry, James Potter. James, para sorpresa y disgusto de Harry, se mete con Severus Snape y le atormenta, humillándole en público mientras alardea de su destreza atrapando la snitch dorada y despeinándose el pelo.

La necesidad de acosar, por supuesto, viene de un profundo odio a sí mismo en la psique del acoso. Aquellos que realmente se quieren a sí mismos nunca necesitan ir por ahí subestimando a otros. La falta de amor propio de Draco evidentemente viene de la aceptación altamente condicional de su padre, una aceptación que su padre amenaza con retirar constantemente cada vez que Draco no alcanza las expectativas de su padre. Una educación así siempre le hace a uno estar comparándose y midiéndose con la valía de la gente en base a una escala de valores interior. En primer lugar, Draco, siendo un Malfoy, es un mago de sangre pura. Ésa es una medida de excelencia con la que puede contar para no perder nunca (a no ser que los “sangre sucia” se conviertan en algo completamente aceptable). Es por eso que este valor es tan importante para él. Su familia no sólo es “pura”, también son poderosos, ricos e influyentes. Cualquiera fuera de su familia es evaluado bajo esos valores.

Cuando Draco conoce a alguien nuevo, necesita saber cómo relacionarse con él/ella. Por ejemplo, al conocer a Harry, Draco inmediatamente se metió con él para ver si Harry se le subordinaría dejando que le “ayudara” a descubrir qué amigos son “la elección adecuada” y cuáles no. Lo que Draco no puede subordinar o controlar debe ser neutralizado, de ahí su constante empeño en derribar a Harry. Desafortunadamente para Draco, Harry es muy bueno en algunas cosas. Le supera en Quidditch, gana batallas contra Lord Voldemort y sostiene un mundo en el que Draco no es el centro de poder. Harry mismo es un sangre pura. Tiene su propia suerte. En el quinto libro, vemos a Draco aliándose con la “Profesora” Umbridge, una adulta poderosa que puede hacerle a Harry lo que él, Draco, no puede.

Harry es el némesis de Draco igual que Dumbledore es el némesis de Voldemort. Es el único mago a quien Voldemort teme. Pero su poder es más que simplemente poder para causar dolor. También disfruta con la estima de sus amigos por su bien. Cuando Dumbledore dice “Voldemort tiene poderes que yo nunca tendré”, la Profesora McGonagall responde “Solo porque eres demasiado —noble para usarlos.” Sin embargo, vemos otro poder diferente al poder de infligir dolor. El poder de inspirar amor y admiración es muy importante y es real. Cuanto más sea amada y admirada una persona, más difícil es dañarle. Un acoso efectivo sabe cómo aislar a su adversario. Una persona con la autoestima dañada es menos dada a atraer amigos y partidarios. A su modo, el acoso funciona tanto en la mente de la víctima como en su entorno más inmediato. Los líderes políticos populares no se dejan embrujar tan fácilmente como el lobo solitario. El poder de Umbridge, el cual está basado solo en su habilidad de dañar se rompe cuando los “sujetos” de su dominio rechazan rendirle el respeto y la cooperación que pide. Un acoso con éxito tiene cualidades que también atraen admiración, si no amor. Esa es una de las razones por las que Draco es el líder de su grupo y no Crabbe o Goyle. Draco es guapo e inteligente. Tiene un “piquito de oro” que le permite ser adorable cuando quiere. James Potter también tiene muchos rasgos positivos que aumentan su habilidad de prevalecer sobre su víctima, Severus Snape. Nunca he pensado en la imagen de Dudley Dursley como un buen acosador. No creo que nadie tan gordo, estúpido y mimado como él pueda siquiera alcanzar esa importancia entre sus colegas.

Los Gryffindor no son nada buenos respondiendo insultos con insultos. Todo lo que Draco tiene que hacer es insultar a un miembro de la familia y el Gryffindor inmediatamente responderá con los puños (o varita). Entonces Draco puede sentarse y hacerse la víctima inocente mientras castigan a los Gryffindor. Éste es un insulto que Harry podría haberle hecho a Draco si hubiera tenido el ingenio de un Slytherin:

Draco: “¡Cuidado, Potter, que vienen los Dementotes!”
Potter: “Me alegro de que los Dementotes te gusten tanto, Draco, porque sin duda acabarás en Azkaban algún día.”

Todo lo que Draco diga sobre las familias de Harry, Ron o Hermione se le puede devolver fácilmente y de forma realista haciendo alusión al hecho de que el padre de Draco es un Mortífago y que “probablemente” acabará en Azkaban. Ejemplo: “¿Dónde vivirás cuando tu padre acabe en Azkaban? ¿En un orfanato o en la celda de al lado?”

Un acoso con éxito consigue envolverse en un aura de glamour. Podrá parecer más capaz, más existoso, más poderoso y en resumen ¡mejor! Ese es el secreto de la fuerza de un acoso. Draco tiene cicatrices, heridas e insuficiencias como todo el mundo. Pero es muy bueno tirándose faroles y mantiene frente al mundo la fachada de que está por encima de éste.

Índice

Portada

La vieja magia negra: el carisma de Draco Malfoy
por Kia

Traducido por Ami