Ficción

Cada mes se descubren en PLAP una cantidad considerable de plagios, tanto de novelas como de fics. El procedimiento, básicamente a seguir, es avisar al plagiador de que lo que hace está mal –porque sí, aun hay gente que lo hace sin saberlo- e intentar convencerlo, dentro de lo posible, de que lo quite. Si esto no funciona, empezamos a reportar. Claro que, depende la actitud del plagiador, la negociación puede durar más o menos.


Me gustaría comentar en este artículo algo que ha sido criticado varias veces en la corta historia de PLAP: las formas.


Es común que muchos plagiadores se tomen mal los mensajes de aviso que llegan porque hay palabras como plagiador, plagio, robo o derivados. También es cierto que muchos de los mensajes que se dejan no van precisamente intentando allanar el camino o que no duela, sino más bien decir la verdad. Y eso muchas veces, duele.


Pero… ¿Quiere eso decir que hemos de ir con toda la amabilidad del mundo a decirle a alguien que lo que hace está mal? ¿Dejaría de estar menos mal que en lugar de decir ‘Estás plagiando’, dijéramos ‘Estás publicando cosas que no has escrito tú’? Sí, claro que suena más amable y más bonito, y puede que en uno de cada veinte plagiadores –aquellos que lo hagan sin saber que está mal- siente mejor lo primero que lo segundo. Pero el que sabe que está mal, se lo tomará a mal de las dos maneras. De la primera, por ser demasiado ‘honesto’ o ‘realista’, de la segunda, porque pensarán, posiblemente, que se los toma por tontos.


Sobre el tanto porciento aquel que no sabía que lo hace mal… Seamos realistas: el que se sienta mal por haberlo hecho, le sentará igual de mal lo primero que lo segundo. Y lo borrará de todas las maneras.


¿Quiero decir con esto que da igual cómo lo digamos? No, ni mucho menos. Siempre se ha de mantener el respeto, como mínimo en el primer contacto. Y a no ser que sean casos especiales, se ha de intentar mantener ese respeto.
Es posible que se nos tache de sarcásticos y desagradables, pero generalmente decimos la verdad. Porque un plagio es un robo, la única diferencia es que en lugar de robarse un bolso, un coche o un televisor, se roba una historia. Se roba el derecho del autor de escoger dónde y cómo publicar sus historias. Pero es un robo igualmente.


Quiero, antes de terminar, que quede bien claro que no digo que tachemos a esa persona de ladrona de por vida, porque uno siempre se puede arrepentir. Creo que es algo que ya he dicho. A pesar de eso, a pesar de que siempre se pueda corregir, no quiere decir que tengamos que esconder o endulzar la verdad.


¿Respetuosos? Sí. ¿Amables y cariñosos? No.


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Las formas
Por el equipo de PLAP (Patrulla de Liberación Anti Plagio)